Tu piel pierde alrededor de un 25% más de agua durante los meses de invierno. No es una cifra menor, y no ocurre sin razón. Este aumento en la pérdida de hidratación marca la diferencia entre una piel cómoda y esa sensación de tirantez y descamación que aparece en diciembre y parece no irse hasta la primavera.

La pérdida de agua a través de la capa externa de la piel aumenta cuando baja la temperatura y cuando estamos más expuestos a la calefacción interior. Estos dos factores crean un entorno que drena la humedad desde ambos frentes. Afuera, el aire frío y el viento eliminan los aceites naturales; adentro, la calefacción reduce la humedad del ambiente y, con ella, la hidratación de tu piel.

Lo curioso es que muchas personas creen que solucionar los problemas de la piel en invierno consiste en usar más productos: más cremas y sueros costosos. Pero antes de añadir otra capa de cualquier cosa, es importante corregir el entorno que está causando el problema.

 

El Entorno de tu Hogar Puede Estar Afectando tu Piel

La calefacción interior crea un ambiente seco con bajos niveles de humedad, lo que obliga a tu piel a esforzarse aún más para retener el agua. Tu barrera de hidratación funciona como un muro de ladrillos: las células de la piel son los ladrillos, unidos por una mezcla de proteínas y grasas. Cuando la humedad ambiental disminuye, el agua se escapa a través de esta barrera más rápido de lo que la piel puede reponerla.

¿La solución? Usa un humidificador. Mantén la humedad entre el 40% y el 60% para una hidratación óptima. Coloca uno en tu habitación mientras duermes; tu piel te lo agradecerá por la mañana.

Además, mantén el termostato más bajo de lo que crees necesario. Sí, hace frío afuera, pero subir la calefacción a 24°C convierte tu hogar en un desierto. Busca la temperatura más baja que te resulte cómoda y agrega un suéter si es necesario.

Las Duchas Calientes Te Están Saboteando

El agua muy caliente elimina más aceites naturales de la piel, haciendo que el agua se evapore con mayor rapidez. La mejor protección durante el invierno es bajar la temperatura del agua. El agua tibia (entre 35 y 37 °C) quizá no se sienta tan reconfortante, pero no daña la barrera cutánea.

Después de la ducha, no frotes la piel con la toalla. Sécala con suaves toques, dejando un poco de humedad en la superficie. Este es el momento en que la piel está más receptiva: dentro de los cinco minutos posteriores a la ducha, los poros están abiertos y listos para absorber lo que apliques.

Aquí es donde un buen limpiador marca la diferencia. El Limpiador en Crema con Manuka de beU combina miel de Manuka con aloe vera y aceite de jojoba. La miel de Manuka es un humectante natural, lo que significa que atrae y retiene la humedad en la piel. A diferencia de otros limpiadores que dejan sensación de tirantez, esta fórmula apoya la barrera de hidratación mientras elimina impurezas.

Hidrata en Capas de Forma Estratégica

Después de la limpieza, la piel necesita hidratación en capas, especialmente en invierno, cuando la barrera cutánea está bajo estrés constante.

Comienza con el Suero Antiedad con Jojoba de beU. Aplica de 2 a 3 gotas sobre la piel húmeda y recién limpia. Este sérum a base de aceite de jojoba orgánico es un potente hidratante que imita el sebo natural de la piel. Su textura ligera se absorbe rápidamente y crea una capa protectora que previene la pérdida de agua mientras nutre la piel.

Continúa con el Hidratante Antiedad con Retinol de beU. Esta crema con pH balanceado actúa durante todo el día (o la noche) ayudando a reducir la apariencia de arrugas y líneas finas, al mismo tiempo que refuerza la barrera de hidratación. Aplícala en rostro y cuello después de que el suero se absorba. Úsala dos veces al día, pero por la mañana aplica siempre protector solar, ya que el retinol aumenta la sensibilidad al sol.

Revisa tus Elecciones de Ropa

Los tejidos también influyen en la hidratación de la piel. ¿Lana directamente sobre piel seca? Eso es pedir irritación. Opta por telas suaves y transpirables como el algodón para evitar molestias adicionales. Reserva los suéteres de lana para usarlos sobre una capa de algodón.

El detergente para la ropa también juega un papel importante. Si tienes problemas en la piel, evita los detergentes comunes. Cambia a opciones sin fragancia e hipoalergénicas que no dejen residuos irritantes en la ropa.

Por la noche, si tus manos están especialmente secas o agrietadas, aplica una crema más espesa antes de dormir y usa guantes de nitrilo para sellar la hidratación mientras duermes. Puede sonar extraño, pero funciona de maravilla.

El cuidado y la recuperación de la piel en invierno no tienen por qué ser complicados. Solo necesitas ser un poco más consciente de tu entorno, ajustar algunos hábitos y apoyar la barrera de hidratación de tu piel. Dale las condiciones que necesita para hacer su trabajo, y esa sensación de tirantez y descamación desaparecerá mucho antes de que llegue la primavera.

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