A estas alturas del año, es natural que tengas preguntas rondando la cabeza: ¿Cómo quiero que sea realmente el próximo año? ¿Cuál es mi mayor prioridad? Para muchas personas que consideran emprender, 2026 no es solo un año más en el calendario. Es una oportunidad para dejar de esperar y empezar a construir. Y eso empieza con la intención.

Intenciones > Propósitos

¿Sabías que los propósitos de Año Nuevo tienen una tasa de éxito de alrededor del 8%? Es un dato bastante bajo. Es una estadística que lleva años circulando, y tiene sentido si lo piensas. Los propósitos son rígidos y se enfocan en resultados específicos: perder 10 kilos, ganar 150.000 dólares, correr una maratón. Pero cuando la vida da un giro inesperado (y lo hará), esos propósitos se hacen añicos. Las intenciones funcionan de otra manera: no se tratan de lo que quieres lograr, sino de en quién quieres convertirte en el proceso.

Mientras que las metas describen lo que quieres hacer en el futuro, las intenciones describen cómo quieres sentirte. Las intenciones son internas y, a diferencia de las metas, que se cumplirán en algún momento en el futuro, las intenciones son un estado del ser que puede comenzar en el momento en que decides hacerlas realidad.

Esta distinción es vital para cualquiera que esté pensando en emprender. Construir un negocio no es una línea recta del punto A al punto B. Es complicado, impredecible y requiere estar presente todos los días, mientras que los resultados no son inmediatos.

Establecer una intención como “Afrontaré los desafíos con curiosidad y perseverancia” te da algo a lo que aferrarte cuando el objetivo de “conseguir cinco nuevos clientes este mes” no resulta exactamente como lo planeaste.

El cambio de mentalidad

La barrera más importante para emprender no es el dinero, el tiempo ni siquiera el conocimiento, sino la mentalidad.

Tener un negocio exitoso comienza con tu mentalidad y tu forma de pensar. Una mentalidad emprendedora prospera gracias al crecimiento, la resolución de problemas y la responsabilidad de cada decisión que tomas. A diferencia de la mentalidad de empleado, que a menudo implica buscar un rumbo y centrarse en tareas a corto plazo, la mentalidad de un emprendedor se centra más en la adaptabilidad y la creación de oportunidades.

Cambiar tu mentalidad puede ser esa primera intención: decidir que 2026 es el año en que dejas de trabajar por el sueño de alguien más y empiezas a construir el tuyo propio.

Establecer intenciones poderosas

Para establecer intenciones para 2026 que no se olviden en febrero, debes empezar por tu “por qué”. ¿Por qué quieres independencia financiera? ¿Es flexibilidad para pasar tiempo con tu familia? ¿Obtener la seguridad que un trabajo tradicional no te ha brindado? ¿Tener la capacidad de ser tu propio jefe y tomar decisiones que se alineen con tus valores?

Tener una visión clara de tu futuro ideal es el primer paso para alcanzar todas tus metas.

Una vez que hayas identificado tu motivación más profunda, puedes establecer intenciones que la respalden:

  • Tengo la intención de afrontar cada día como una oportunidad de aprendizaje. 
  • Tengo la intención de priorizar la constancia sobre la perfección.
  • Tengo la intención de invertir en mi crecimiento personal.
  • Tengo la intención de actuar con precisión, incluso cuando me siento inseguro.

Establece metas a partir de intenciones

Las intenciones sin acción pueden convertirse en simples deseos. Así que, una vez que hayas definido tus intenciones, conviértelas en metas medibles.

En lugar de “crecer mi negocio”, podrías escribir “Aumentar los ingresos del negocio en un 20% para el cuarto trimestre de 2026”. La clave está en identificar qué impulsa tu negocio y redoblar tus esfuerzos.

Para alguien que esté considerando convertirse en Socio de Distribución de ORGANO, esto podría ser así:

  • Intención: Abordaré los desafíos con persistencia y curiosidad.

Meta: Contactar a cinco clientes potenciales cada semana durante el primer mes.

          Intención: Priorizaré mi crecimiento personal.

Meta: Asistir al menos a dos capacitaciones o seminarios de la empresa al mes. Leer un libro sobre ventas, marketing o mentalidad cada trimestre.

La intención te mantiene firme en tus valores, mientras que la meta te da algo tangible que medir. La distancia entre “pensarlo” y “hacerlo” es menor de lo que la mayoría de la gente cree. Comienza con una decisión, luego con una intención y finalmente con una sola acción.

Si has estado pensando en convertirte en Socio de Distribución de ORGANO, si has estado buscando la manera de generar ingresos adicionales, construir algo propio y unirte a una comunidad de personas con ideas afines, ¡2026 podría ser tu año! ¡Brindemos por tu crecimiento!

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