María Gutiérrez no se propuso construir un imperio; solo quería una buena taza de café. Cuando se mudó de El Salvador a Los Ángeles, buscaba una nueva oportunidad en la vida, una que pudiera tomar bajo sus propios términos. Lo que encontró fue ORGANO y, más específicamente, una taza de café infusionado con ganoderma que lo cambió todo.
“Nunca pensé que una taza de café pudiera cambiar mi vida”, dice María. Pero así fue: experimentó beneficios para su salud de primera mano y, de repente, vio algo más que una bebida; vio una posibilidad.
Trece años construyendo
Eso fue hace 13 años. Hoy, el negocio de ORGANO de María no es solo un ingreso adicional; es su propio imperio. “Para mí, ORGANO es mi vida, mi pasión y mi futuro”, explica. “Hablo de ORGANO con pasión y confianza, y quiero que todo el mundo sepa que esta oportunidad debe compartirse con otros”.
María no habla de transformaciones de la noche a la mañana ni de éxitos rápidos; habla de lo que realmente le funcionó: constancia, disciplina y presentarse todos los días. Sigue un ritmo de hábitos diarios: capacitación continua, comunicación honesta con su equipo y liderazgo con el ejemplo, sin atajos ni trucos.
“He aprendido que el liderazgo no se trata solo de resultados, sino de servir, escuchar y guiar con el ejemplo que das”, afirma María.
Viajar abre la mente… y oportunidades de negocio
Hay algo más que distingue a María: su amor por viajar, que forma parte de su estrategia de negocio. “Viajar abre mi mente y me permite aprender de otras culturas, lo que me ayuda a fortalecer mi creencia en lo que es posible”, explica. ORGANO le ha dado la libertad de explorar el mundo mientras construye su negocio. Conecta con nuevas personas en nuevos lugares, ampliando su red y su perspectiva con cada viaje.
¿Quieres saber qué es lo que realmente crea el éxito en este negocio? María lo dice sin rodeos: no es el talento ni la suerte, es la disciplina.
Mantiene hábitos diarios que la impulsan hacia adelante, caminando junto a los miembros de su equipo, enseñando lo que sabe y recordando que el crecimiento de ellos también es el suyo. “Me he convertido en una persona que escucha y guía; camino junto a la gente, los motivo, les enseño lo que sé y les recuerdo que su éxito también es el mío”.
María no lo endulza: construir su negocio con ORGANO ha sido “una bendición”, pero también una gran maestra. La ha impulsado a creer más en sí misma, a valorar su tiempo de otra manera y a estar más presente para su familia.
“OG me ha ayudado a creer más en mí, a valorar mi tiempo y a estar más presente para mi familia. Puedo viajar por todo el mundo, conocer otras culturas. Hoy tengo una visión más clara de hacia dónde voy y por qué lo hago”.
María participa activamente en reuniones comunitarias y eventos, compartiendo oportunidades con personas que buscan mejorar su calidad de vida. ¿Su mayor satisfacción? Ver a otros comenzar a creer en sí mismos.
Su consejo para los nuevos distribuidores es directo: cree en ti, mantente enfocado en tu porqué y sé paciente. “ORGANO no es solo un negocio, es una escuela de vida, y si trabajas con fe, disciplina y corazón, los resultados llegan. Nunca subestimes el poder de tus sueños”.
Después de 13 años de trabajo constante, María ha construido algo real, presentándose cada día y liderando con integridad. Una taza de café lo inició todo; su disciplina lo mantuvo en marcha.

